Radio Marca Almeria
Alejandro Asensio

Ufanos

Es ufano quien no teme. No teme aquel que mira de frente a sus miedos. Porque miedos, situaciones que nos provocan desasosiegos, tenemos todos. Por ello, más que de no temer, podríamos hablar de valentía. De coraje, de valor. Y eso es lo que tiene la afición del Almería. Vuelvo a repetir -y es la segunda vez que lo escribo esta semana- que os admiro. Sois grandes, y valientes.

Escribo esto mientras escucho “Tiembla la tierra”, de Efecto Pasillo, algo que quizá influye en el hecho de que me haya llenado de una motivación descontextual. “Cómete el mundo juega tu partida, quien pierde aprende: tú ganas, tú grita. Es el momento, sacude tu vida: tú quieres, tú puedes, decídelo y grita”.

Allá van 300 locos en el buen sentido de la palabra. Y es que la locura es ese punto que nos lleva a conseguir éxitos; a arriesgarnos cuando creemos en algo. Pues ahí van, con su cordura en el bolsillo y su arrojo por bandera a cruzar España. Y en autobús. Además, sin saber si van a recibir algo a cambio. Y eso, para mí, es admirable. Quiere decir que hay vida.

Me auto plagio nuevamente para citar aquello de que el fútbol no lo es todo, claro que no. Que los trenes también lo son. Que la sanidad y la educación bien merecen una caravana de 300 personas -y varias miles más- que sean capaces de desgañitarse en su favor. Claro está. Pero por algo se empieza. Almería ha estado aletargada varios siglos. Ha sufrido lo que un país entero quiso y más. Ahora, comienza a sacar la cabeza. Y es el fútbol, quizá, el primer signo de vida. Porque la gente se mueve primero por voluntad, por pasión.

Y ahí van, esas 300 almas -que serán más, seguro- a tratar de aportar su granito de arena en forma de cuerdas vocales y colorido para que el Anxo Carro sea lo más parecido a jugar en casa. O no, mejor dicho, lo más parecido a lo que era antes jugar en casa. Que de verdad, la UDA, demuestre de dónde viene. Que se evite, por favor, el descalabro. Que Alfonso deje el club donde lo encontró.

Con Alfonso hemos escrito las páginas más bonitas de la historia del fútbol en nuestra provincia. En los últimos años, la pluma se empeña en soltar tinta sin ideas ni criterios dando signos de agonía. Nada ni nadie parece dispuesta a mirarla y tratar de arreglar su problema. Espero, que ahora, el mismo que ayudó en su momento a escribir esas páginas tan bonitas, una vez perdida la ilusión por no haber encontrado el tesoro buscado, no sea el culpable de escribir una de las más tristes. Para ello, los ufanos rojiblancos, se van a cruzar España. Gritad.

 

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