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Polideportivo

Regreso de Mario Ferrera a Unicaja

 

Procedente del CV Melilla, receptor y también líbero, es el jugador en activo con más campañas como ahorrador

En 2005 Mario tenía 18 años y no llegó directamente desde su Los Palacios natal, sino de Pizarra, uno de esos lugares en los que florece el voleibol desde la formación de categorías inferiores. Ya había saltado a pista en Superliga, porque PTV Málaga lo hizo debutar al máximo nivel con 17 años, y al ‘enfundarse el verde’ es probable que no pensara que sería su segunda piel, ni que Almería sería su segunda casa. Sin embargo, el paso del tiempo así lo ha determinado y “tras un breve paréntesis que sirve para darme cuenta de que aún me queda fuelle”, asegura, Ferrera es otra vez ahorrador tras reencontrarse en la ciudad autónoma: “Lo necesitaba; he podido desplegar todo mi juego en Melilla y es algo que siempre agradeceré a ese club”.

Clave para salvar del desastre a un proyecto que era tan ambicioso como requería el desempeñar el papel de anfitrión de la Copa del Rey, el sevillano tensó muelles y volvió a saltar para lograrlo, diciendo que “disfruté mucho este año de nuevo como receptor, lo que dudé en algún momento cuando paré para probar de líbero; sentí de nuevo esa chispa que da el atacar, sacar, decidir partidos… es lo que me gusta cuando juego de receptor”. Las nueve primeras campañas en Unicaja, ocupó ese puesto, y la que era última hasta ahora, la décima, se lanzó a hacer un gran papel como líbero, pero la sangre atacante siguió hirviendo, argumentando que “siempre eché de menos atacar, sacar, sentir esa libertad que te da… sentí que de líbero pude dar mucho más, pero en solo un año es difícil demostrarlo; eso sí, vuelvo a lo mío, que sé que puedo darle duro a la pelota aún más”. Lo seguirá haciendo para Unicaja donde lo dejó… en 2017.

“Almería es mi segunda casa y no he dudado en volver cuando he tenido de nuevo la oportunidad”, palabra de un Mario Ferrera que además sabe el papel que ocupa en la historia de la entidad, siendo el jugador en activo con más temporadas en el club e integrante del top general de los grandes clásicos blanquiverdes, algo que “me lo tomo como un aliciente para mí, sé que puedo dar mucho al club y se espera eso de un jugador con once años de experiencia aquí, así que lo daré todo, como cada año en los que he estado en Unicaja”. Es más, las sensaciones le indican que hay equilibrio entre su cuerpo y su mente, el que por otra parte se labra a diario con constancia, señalando que “estoy en un momento de experiencia y físicamente a los 32 años te cuidas más, y eso el cuerpo te lo agradece con menos lesiones; puedo dar mucho este año”.

Por tanto, lo del palaciego como receptor de nuevo y regresando a casa mezcla todo lo bueno que tiene una renovación con todo lo mejor que aporta un fichaje, una vez que su cabeza y su estabilidad personal le han hecho sacar el máximo partido a la estancia en Melilla, indicando que “es un club que me abrió las puertas de par en par y siempre agradeceré el buen trato que tuvimos Aurora (su pareja) y yo en esa ciudad que es tan acogedora”. No solo eso, sino en lo deportivo, se reencontró con muchas cosas, pudiendo disfrutar “mucho jugando allí, cosa que ellos también saben, y le deseo lo mejor para esta temporada nueva que entra”. Con todo, y pese a ser ‘salvador’, no se arroga el rol de imprescindible, pues “siempre digo que el vóley no es deporte individual; teníamos un buen grupo y eso llevó a que pudiéramos salvar el año en la última jornada contra Barcelona; por mi parte, doy todo lo que tengo en cada club en el que estoy”.

Pero ahora toca, medalla de oro de Unicaja en el pecho, otorgada en la temporada 2017/18 por sus 10 temporadas de servicio, abrir otra decena y ser local en ese pabellón al que tanto ha hecho vibrar, afirmando que “fue muy extraño jugar como visitante en el Moisés Ruiz, aunque está claro que también me hacía ilusión jugar y ver a tanta gente que conozco y admiro”. A ese público se ha querido dirigir en el momento de su firma con el club, mencionando que “a la afición de Almería le digo que estoy deseando volver a sentir su ayuda en el campo, que es un pilar muy importante en el equipo, cosa que sabemos y demostramos con afecto hacia ella”. Ha sido siempre la suya. De hecho, en España, además de Melilla, tan solo ha tenido a Murcia, 2009/10, de paréntesis en su trayectoria ahorradora salvo el anecdótico debut en Málaga. Como campeón de la Superliga en 2013 se lanzó a vivir la experiencia internacional en Avignon y Kifissias, un año en Francia y otro en Grecia, antes de su tercera etapa en tierras almerienses.

Para el cuarto ‘episodio’ el pronóstico que tiene es el de la gloria, señalando que “este año se hará un equipo campeón, como cada año, y se sabe de antemano cuál es el objetivo de Unicaja todas las temporadas, así que seguro que estará a la altura para se puedan conseguir esos objetivos”. Como receptor, es el tercero que se anuncia después de hacerse públicas las renovaciones de Almansa e Iribarne, jugadores a los que valora al máximo, destacando de ellos que “son de lo mejor que hay en el panorama español, han demostrado que juegan a un gran nivel y tendré que estar a 200% para ayudar al equipo”. Sí, Ferrera apuesta por otro Unicaja campeón, pero demostrando que es un perfecto conocedor del deseo del club, en el que “estar en las finales para poder ganar títulos será el objetivo de siempre, así que trabajaremos para que caigan de nuestro lado y volvamos a dar trofeos a la ciudad de Almería”.

No será nada sencillo en una Superliga cada vez más competitiva, pero es justo lo que más motiva a cualquiera de los jugadores que en ella se miden, algo que rubrica “totalmente, y este año estoy seguro de que volverá a subir el nivel y de que podremos disfrutar más en la liga; lejos queda donde solo era cosa de dos equipos”. Será el segundo curso de Manolo Berenguel como primer entrenador del primer equipo, saldado el de su debut con la Copa del Rey. Sobre el míster, al que conoce a la perfección, pero no en el desempeño de ese rol, Mario Ferrera deposita una confianza absoluta y le ofrece una total admiración, declarando que “Manolo es un entrenador de primer nivel, algo que ha demostrado en todos los equipos en los que ha estado, amasando títulos allá por donde va”. Con 18 temporadas como jugador en el club, el míster nijareño contará con un hombre que le acompaña en el selecto club de los que han llegado y superan nada menos que la decena de años, que comprende lo que ello significa y que ‘habla su mismo idioma’. Mario lo ha dejado muy claro al estar “Deseando ponerme a sus órdenes”.

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