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Puertas: el dejavú de diciembre


Leyendo la carta de despedida de Antonio Puertas, me he retrotraído al mes de diciembre sin querer, a aquel momento impagable en el que Soriano, en sala de prensa, le decía a la prensa aquello de que si Puertas no había renovado aún con el Almería, era sólo por su culpa.
Esa misma semana, o una antes, ya no recuerdo bien, el mismo técnico se limpiaba de una convocatoria a Ximo Navarro, después de que el diario Sport de Barcelona decía que lo tenía hecho para ese mismo mercado invernal con el Español.
Ignoro si Soriano se refirió públicamente a Puertas en su calidad de entrenador, de miembro de la comisión deportiva, de hombre de confiana de Alfonso García, de vecino de la Térmica o de analista del mercado de fichajes. El caso es que lo clavó.
Puertas, por su culpa, se ha marchado al Granada, un club que tiene dinerito freco porque acaba de bajar de Segunda y va a cobrar el año que viene esa cantidad mareante procedente de los derechos de televisión, que el Almería tiró por el WC en la pasada campaña.
En aquel momento, a más de uno se le puso muy chiquitito el orificio que los seres humanos lucimos en esa área oscura en la que la espalda ha perdido ya toda dignidad. Menos de dos años después de que el club rojiblanco hiciera el ridículo con el caso de Dani Romera, la entidad empezaba a ver cómo se marchaba otro valor en alza de su cantera.
Puertas era, en ese momento, el segundo máximo goleador de la plantilla, le había dado al Almería un mínimo de doce puntos con sus decisivos goles y aparecía como la gran promesa del club. Un club que había sesteado sin disimulo a la hora de renovar el contrato del canterano de Benahadux, hasta llegar a un momento en el que, pocos días después, el futbolista sería libre para negociar con quien quisiera de cara al futuro.
El Almería no había movido ni un dedo por Puertas cuando era una promesa, no lo hizo tampoco cuando empezó a explotar y ha seguido sin hacerlo en la segunda parte de la temporada, en la que Antonio ha rendido muy por debajo de como lo hizo en la primera.
Es una más, un caso más del desprecio total y absoluto que este club siente por la gente de la tierra, por los canteranos, por los que han pasado aunque sea por su filial. Con Dani Romera jugando y triunfando en Barcelona, con Iván Sánchez cerca de subir a Segunda con el Albacete, Hicham habiendo convencido a todos en el Celta B, José Ángel Jurado deslumbrando en Escandinavia y una larga lista de talentos que hicieron grande al filial desperdigados por ahí, ahora el siguiente puede ser Sillero, el gran pichichi de esta temporada.
Pero claro, hay que comprender que ese olvido de la cantera es para configurar plantillas que ciegan por su calidad y efectividad y que cosechan resultados como si no hubiera un mañana. No en vano, esta temporada han jugado en el Almería futbolistas como Diamanka, Jonathan Zongo, Karim Yoda, Henrique Sereno y Juanjo Expósito.
Eso sí, el presidente y sus admiradores ya están hablando de ‘limpieza’ en la plantilla. Más madera, que diría ese primo lejano de don Alfonso, el gran Groucho.

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