Radio Marca Almeria
RadioBlog: Minuto 92

Los ridículos del fútbol

Los ridículos que le está tocando vivir a la Unión Deportiva Almería en la cruzada de la Federación no son ninguna cosa nueva, nada extraordinario. Lo que pasa es que el protagonista es nuestro equipo, nos duele especialmente y nos da en toda la cara, pero no son nada nuevo.

Esta misma semana, sin ir más lejos, el fútbol español no deja de hacer el ridículo, para empezar, con el tema de la final de la Copa del Rey. La todopoderosa Federación, ésa que echa todo su peso sobre el Almería porque le debe 4000 euros al Alborg y castiga a Thievy con un mes de sofá y cocacola porque le debe un pico a su ex representante, no es capaz de poner orden en la final de nuestra competición del KO.

Para empezar, año tras año se deja sin hacer la tarea de designar sede, hasta que llega la última hora. La Federación, tan estricta para algunas cosas, es un mal estudiante que se tira todo el curso sin pegar ni chapa y quiere solucionar sus exámenes atiborrándose de anfetas y catovid para estudiar la noche antes.

Pero además, lo hace muy mal, porque con todo lo poderosa que es, no es capaz de conseguir que la final se juegue donde se tiene que jugar, es decir, en el mayor estadio de España que esté en una zona equidistante entre las ciudades de los dos contendientes. Dicho en castellano antiguo: el Santiago Bernabeu.

A los señores del Real Madrid no les apetece ceder su estadio para que el eterno rival no gane un título en su santuario, comportamiento también muy digno y maduro. Y ante eso, la Federación se pone el pañal, asiente y hace reverencias. ¿Os imagináis que fuera el Almería que no cediera su estadio? ¿Por un momento podéis pensar en qué tipo de sanción le caería, si por 4.000 euros le quitan tres puntos?

Pero ojo porque en la Liga tampoco andan mucho más finos. Cierto es que la Asociación de clubes defiende a la UDA ante la FIFA lo que no hace la Federación, cuando tendría la misma o más obligación de hacerlo. Pero tampoco podemos mirar para otro lado cada vez que el señor Tebas, su presidente, saca a relucir su descomunal afán de protagonismo cada vez que puede. Ayer, para gritar a los cuatro vientos y textualmente que “si Cristiano se toca los cataplines, tiene que ser objeto de sanción”.

En un fútbol así, en el que la Federación sólo hace valer su poder ante los más débiles y en el que el presidente de la Liga se erige en juez de lo que debe y no debe ser objeto de sanción, al final lo del Almería no deja de ser una anécdota. Al fin y al cabo, nuestro fútbol, con sus ridículos, seguirá suscitando pasiones y perdonando a sus dirigentes estos pecadillos más o menos veniales.

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