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Alejandro Asensio

Los porqués de Rubén Alcaraz

Llegó de Girona para dejar su sello. Probablemente a Rubén Alcaraz pocos lo conocían antes de recalar en el Almería. Su temporada en el conjunto albirrojo, con 24 participaciones, pasó inadvertida ante la enorme actuación de otros jugadores. Pero también allí fue decisivo; sus seis goles fueron determinantes a la larga y dieron puntos importantes a los suyos. Y es que Rubén es de esos jugadores que actúan sin hacer ruido, efectivo pero silencioso.

El fútbol es un deporte y, como tal, carece de estadísticas fiables que puedan marcar el sello de un resultado de antemano. En muchas ocasiones, las situaciones de unos u otros equipos tienen poca o ninguna explicación deportiva; y es ahí donde se encuentra el Almería. Un equipo, refiriéndome solo y exclusivamente a los actores en el verde, que cada temporada -desde el descenso- es situado teóricamente en la parte alta de la tabla por los entendidos. Pero no, llega el momento de la verdad y jugadores que tienen valía de sobra muestran en nuestra tierra su peor versión.

Es por ello que Rubén tiene varios porqués que lo convierten en, para mí, el futbolista más importante de este grupo. El primero de ellos es la competitividad; vengo refiriéndome a ella desde principio de temporada y metiendo dentro del paquete a René. Ellos vienen de un ritmo de competición diferente al que presenta el Almería desde hace cuatro temporadas. Saben lo que es saltar al campo con la confianza de llevarse los tres puntos y, de alguna manera, lo están transmitiendo a sus compañeros.

Alcaraz fue elegido como uno de los capitanes de la plantilla a principio de campaña lo cual no pasó inadvertido para casi nadie. Es, cuanto menos, extraño, el hecho de que un jugador cedido por el Girona se convierta en capitán de un equipo como el Almería. Ahora, cuando el ecuador del campeonato ha sido sobrepasado, su elección gana peso y demuestra que la plantilla vio en él algo que, evidentemente, desde fuera no veíamos todavía. En Lorca, además de pelear cada balón como si fuese el último y darle sentido a las transiciones en el centro del campo, fue el primero en dirigirse a la afición y pedir a sus compañeros que saludaran a los 400 desplazados al finalizar el encuentro. Eso lo hace un capitán.

El último porqué no tiene menos importancia que los dos anteriores. Rubén Alcaraz suma cinco goles que se traducen todos ellos en puntos. Sus tres tantos de falta, de forma magistral, han devuelto a esta afición la expectación ante un libre directo; perdida desde que Suso dejó de vestir la rojiblanca. Los otros dos tantos no carecen de importancia; dejando para el recuerdo una obra de arte desde el medio del campo ante el Zaragoza.

No sé qué nombre podemos darle a la corriente pro Rubén Alcaraz. Quizá tenga poco sentido teniendo en cuenta que es más que probable que el próximo curso no esté con nosotros. En cualquier caso, me declaro admirador de este tipo de futbolistas.

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