Radio Marca Almeria
RadioBlog: Minuto 92

La primera de Alfonso

 

Procuraré que la luz del merecido , trabajado y brillante no me ciegue y, sobre todo, no me afecte a la memoria sobre los hechos relativamente recientes.

Hay modas que pasan, tendencias que cambian, costumbres que pasan de moda, pero hay algo que, así transcurran años y siglos, permanece inalterado e inalterable, perpetuo y definitivo: cada vez que alguien le coloca una alcachofa delante a Alfonso García Gabarrón, éste no pierde un solo segundo para cantar como un grillo cuando llegan los calores.

El pasado jueves, en la ofrenda floral a la Virgen del Mar, el inefable y nunca desapercibido presidente de la UD Almería, ése que ha intentado este verano, por lo civil y por lo criminal vender el club al mejor postor, no perdió ripio para pontificar, darnos lecciones e impartir doctrina a quien haya querido comerse su primera filípica de la temporada.

Sin duda, su milonga más sobresaliente y grosera de las vertidas el día de los autos en sede patronal fue la de tratar de convencernos de que salvar la categoría en el último partido es un éxito. Lo dijo así, textualmente, sin que se le moviese un solo pelo de su cabellera, sin que le temblase un solo músculo de la cara.

Llamadme pesado, pero me dio la impresión de que Alfonso estuvo a un tris de pedir que saliese, para celebrarlo, el autobús descapotable con carácter retroactivo.

Nos dijo a todos, el presidente, que esto de salvarse en el último minuto de bajar a Segunda B es algo que en Almería no se valora, pero sí en el resto de España. Es decir, que en otras poblaciones, cada vez que sus equipos se salvan de jugar en Segunda B al año siguiente, montan una fiesta de las que necesitan semana y media de resaca.

Debe ignorar, Alfonso García, que Almería es la vigésima capital de provincia española por número de habitantes. Seguramente absorto en sus viajes por medio mundo, García Gabarrón, de los García Gabarrón de toda la vida, debe ignorar que, por potencialidad de ciudad, Almería merece estar en Primera División; y que por potencia económica de nuestra provincia, seguramente más aún.

Pero ignore o no estas cosas, acaso sería aconsejable pedir un poco de prudencia a nuestro murciano presidente. Eso de que los almerienses somos medio marcianos y somos capaces de valorar los logros que al resto de españoles les volvería locos de alegría es, cuando menos, una osadía que vuelve a rozar la falta de respeto.

A Alfonso, en su primer alumbramiento de la temporada, le faltó añadir que los que no sean capaces de valorar el tremendo valor que tiene el sufrir hasta el último segundo para no caer al abismo, que se hagan del Madrid o del Barça.

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