Radio Marca Almeria
RadioBlog: Minuto 92

… la cara que se te queda

Es uno de los dichos más asentados en el amplio y proceloso mundo de los tópicos futbolísticos: “lo peor no es perder, sino la cara que se te queda”. La cara que se te queda cuando el Almería es el equipo que más puntos ha perdido en los últimos cinco minutos de los partidos o en el descuento y, en esas circunstancias, vas a Valladolid, sufres como un auténtico cosaco, tienes el acierto de marcar y ponerte por delante, aguantas como gato panza arriba durante 92 minutos, afrontas el último minuto del descuento con el balón pegado al banderín de córner del equipo rival… y terminas empatando.

Miras, lo del Almería en los minutos finales de los partidos no se si cansa, si desilusiona, si cabrea o si aburre. Pero la realidad es que el Almería no va a salvar la categoría si no remedia esta manía suya de hacer que sus rivales engorden la bolsa de puntos cuando los partidos deberían estar ya cerrados.

Ayer, sinceramente, parecía que iba a ser así, que el equipo de Gorosito iba, por fin, a aprender a ganar, a cerrar el partido, a hacer lo que hacen los equipos para no llevarse y dar disgustos a su afición en el alargue de los encuentros.

Vimos, ayer, al equipo sufrir cuando el Valladolid apretaba, lo vimos luego echar al rival de su área, meterle incluso un poco de medio ante la posibilidad de agrandar la renta y, cuando ya estaba todo listo de papeles, echar mano de eso que llaman el oficio.

El Almería se pasó casi cuatro minutos cerca del banderín de córner del equipo pucelano, con Chuli y sus compañeros de delantera dando de comer al reloj sin que sobre el césped ocurrera nada digno de mención.

Sin embargo, cuando el partido entró en su último minuto, todo pareció quedar en el olvido: empezando por un saque de falta de Pepe Gotera y Otilio, con el fuera de juego más absurdo que habrá pitado el asistente en cuestión; siguiendo con la falta de tensión para protestar esa infracción, para hacer que corriera el crono, para provocar incluso alguna tarjeta que terminase de finiquitar el encuentro, no sé, ellos sabrán; y terminando después cediendo un córner para que el rival tuviera la última ocasión, que como no podía ser de otra manera en el caso del Almería, doctor honoris causa en la Ley de Murphy, terminó en el mejor gol de la jornada. Tenía que ser al Almería.

Dijera lo que dijera en sala de prensa, indudablemente Gorosito tiene que estar muy preocupado con lo que está pasando: primero porque el equipo necesita ganar partidos si quiere salvarse, segundo porque se antoja casi imposible imponerse por más de un gol de diferencia y, tercero y último, porque casi siempre que va ganando por la mínima, termina empatando o incluso perdiendo.

A mí, como seguramente a ti, la duda que nos ha quedado es si esto tiene solución. Son ya demasiadas veces, demasiadas casualidades. ¿No te parece, querido Murphy?

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