Radio Marca Almeria
RadioBlog: Minuto 92

Golpe de Estado

Yo sé que, al escuchar o leer estas líneas, lo que esperas es que te hable de deporte, de deporte en Almería. Por eso empiezo pidiéndote perdón porque hoy no te voy a hablar de lo que esperas. Y no lo voy a hacer porque, antes de periodista, antes que periodista deportivo, soy un ciudadano; ciudadano de este país que llamamos España, pero sobre todo ciudadano del mundo, de una sociedad democrática y de un Estado de derecho.

Y como tal, hoy no puedo hablar de otra cosa que de tres palabras que, durante más de 35 años, han significado un penoso y casi olvidado pasado: ‘Golpe de Estado’. Tres palabras que hoy vuelven a cobrar su máxima vigencia.

Un Golpe de Estado es el cambio de la legalidad, del régimen de libertades y derechos, de las leyes y la Constitución que un pueblo se ha dado, pasando por las urnas, por una situación nueva e impuesta por la fuerza, sin consulta al pueblo, sin intervención del poder legislativo, ni del ejecutivo ni por supuesto del judicial.

Esto es, justo, lo que ha pasado en estos días en Cataluña. Lo que ha pasado es que una institución a la que la Constitución, la Ley y el pueblo no le han dado autoridad ni jurisdicción para ello, ha convocado un referendum que, por lo tanto, era y es ilegal; que todo el proceso del referendum se ha llevado a cabo con la máxima violencia, con total desafío a la ley y a la
autoridad que nos hemos dado los ciudadanos, con absoluto desdén hacia los derechos de toda persona no independentista y con una nueva ilegalidad que sumar a la de la propia consulta: la de impedir el trabajo y el cumplimiento de las obligaciones de las fuerzas de seguridad, mandadas a cumplir la ley no por el gobierno ni por el Tribunal Constitucional sino por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Ante esa situación de revuelta popular, una buena parte de Cataluña, pero también del resto de España, de partidos políticos, de organizaciones, de sindicatos y de ciudadanos han puesto su foco más sobre el cumplimiento de la obligación de las fuerzas de seguridad que sobre la concatenación de hechos delictivos.

Todas estas personas y organizaciones han abogado porque no se hubiera hecho cumplir la ley, porque ha quedado muy patente que ante la existencia de masas de personas volcadas hacia el incumplimiento de la ley de manera violenta y facciosa, el único recurso del Estado es el de la fuerza. Mientras tanto, aquellas instituciones de las que se espera que velen por el cumplimiento estricto de la ley, han permanecido inertes e impasibles a lo largo de un proceso ilegal que ha durado meses, acaso años, y ante el que se presumía con bastante certeza cuál sería el final.

Ayer, se firmó el penúltimo capítulo del desafío a la ley y a la Constitución, del desdén a los derechos a los españoles partidarios de la unidad dentro y fuera de Cataluña, de la pasividad cómplice de quien tiene que actuar y cumplir su obligación. Ayer, el gobierno de España, el Tribunal Constitucional y los partidos de la oposición volvieron a dejar pasar un día sin invocar el artículo 155, sin suspender la autonomía catalana y su cuerpo de seguridad Mosos de Escuadra y sin enviar al ejército para proteger las fuerzas de seguridad allí destacadas y para restaurar el estado de derecho tras el golpe de Estado.

Como comprenderéis, así las cosas, en esta situación, la más parecida a la tragedia que vivió este país a partir de julio de 1936, hoy no puedo hablaros aquí de deporte. Espero poder hacerlo mañana.

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