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Claves de un buen líder

 

BLOG, por Francisco Martínez Gómiz.

Con la tranquilidad que dan las dos últimas victorias de la UDA (tres si sumamos el partido de Copa) me gustaría centrar la atención en la figura de Fran Fernández, entrenador (casi) novel en la categoría y que, bajo mi punto de vista, es uno de los responsables directos de las buenas sensaciones que transmite el equipo.

Cualquier proyecto necesita alguien que se ponga a los mandos y dirija la situación. Si nos centramos en la figura del preparador técnico, es la persona responsable de hacer funcionar al equipo en el terreno de juego, sacando lo mejor de cada jugador y convenciendo a los demás de que el bien común está por encima de cualquier individualidad.

Para llegar a liderar con eficiencia y eficacia hace falta que se cumplan una serie de requisitos que analizaremos y comentaremos a continuación.

Capacidad para ilusionar

El responsable del equipo debe transmitir alegría y convicción en lo que se hace. Debe ponerse al frente de los objetivos marcados y convencer con su trabajo al equipo de que los resultados pueden llegar. En cuanto un entrenador deja de ilusionar al equipo el rendimiento de este baja y por lo tanto la salida del equipo está más cerca. Esto se hace mucho más evidente cuando hay un cambio de entrenador, normalmente los jugadores vuelven a “enchufarse” cuando un míster nuevo llega al vestuario. Si nos centramos en la figura de Fran Fernández, he defendido desde el inicio de temporada que este mérito es completamente suyo, que ha conseguido ilusionar a la plantilla y la ha puesto en muy buena disposición para competir en la categoría de plata de fútbol español.

Dar ejemplo

Se consigue más “haciendo” que “diciendo” y ésta máxima le ha procurado a Fran la confianza del vestuario. Cuando los resultados no han acompañado ha salido a defender a sus jugadores de las críticas y ha asumido gran parte de las culpas por la falta de victorias. Los jugadores se han sentido protegidos y han seguido trabajando para voltear los malos resultados.

Visión estratégica

De todos es sabido que la competición en segunda división es muy larga y que los equipos atraviesan distintos estados de forma durante los meses de competición. La composición final de la plantilla en la UDA se cerró el último día de mercado y con jugadores que, a priori, deben tener un rol importante en el equipo. Pero han ido entrando paulatinamente, poniéndose a punto en los entrenamientos y asumiendo carga de minutos en los partidos cada vez más amplia. En las dos últimas jornadas el técnico ha repetido el equipo desde el inicio en una alineación que parece que se a va a estructurar como la base de la temporada y que sólo se irá variando ante sanciones, lesiones o cualquier otro elemento que interfiera en la titularidad de los mismos.

Navegar en la adversidad

El inicio de temporada de la UDA no hacía presagiar buenos augurios. Desde las primeras jornadas se ha “coqueteado” con la zona baja de la tabla. Tanto seguidores como medios de comunicación describían una situación muy oscura para el equipo. Todos excepto el míster, Fran Fernández, que asumió los errores del equipo, que solicitó tiempo para corregirlos y que afirmaba que no estaba acorde el nivel de juego con los puntos en la tabla. Después de unas jornadas el equipo ha respondido de forma positiva y ha ofrecido buena imagen que se han traducido en valiosos puntos.

Gestionar el cambio

Ajustar 17 personas en una plantilla compuesta por 25 no es tarea fácil, créanme. Se ha cambiado casi el 70% de la plantilla del año anterior y, además, ha habido muchas incorporaciones de jugadores (8) que hasta esta temporada no habían jugado en Liga de Fútbol Profesional (LFP). Combinar este grupo de personas y enfocarlas para que den un resultado positivo precisa de muchas horas de trabajo. Parece que la fórmula en estos últimos 15 días funciona y que las aportaciones de los jugadores en el campo suman en conjunto para beneficio del equipo.

Orientación al resultado

En el deporte profesional el único juez válido es el resultado. De nada sirve ofrecer un buen partido si al final la victoria se la lleva el contrincante. Fran se ha cansado de comentar que el rendimiento del equipo era superior a los resultados cosechados pero mirabas la tabla y veías al equipo con un solo punto y las ilusiones se iban al garete. Con trabajo y tesón ha conseguido mantener el buen nivel de juego y sumar de tres en tres porque, recordadlo, los puntos son el único juez válido al final de temporada.

Curiosidad apasionada.

Me cuentan jugadores que han trabajado con Fran en otras etapas que se trata de un míster dialogante, que explica con detalle las características del juego y lo que precisa de cada jugador, que lo hace mejorar. Ese es el único camino que conozco para hacer crecer a un equipo, la dedicación al mismo, a los miembros que componen ese grupo de profesionales. Eso sólo se consigue con muchas horas de visionado de video, de análisis del rival y de observación en los entrenamientos. No se puede mejorar si no existe una motivación alta para ello.

Focalizar.

Con un grupo de jugadores jóvenes (la mayoría) como sucede en la UDA la labor del técnico es fundamental para tenerlos a todos “enchufados”. Por ejemplo, en el partido de Copa del Rey se les dio oportunidad a jugadores que habían intervenido poco en las primeras jornadas o que no habían jugado un solo minuto como el caso de Montoro (que curiosamente marcaría el gol de la victoria). Es fundamental tener a los jugadores motivados ya sean para los 90 minutos de juego o para los últimos 5. Eso hará que el equipo sea competitivo a lo largo de todo el partido.

Innovar.

Para mantener la tensión competitiva suficiente el equipo debe ofrecer variantes tácticas, acciones que el equipo rival no se espere, jugadas de estrategia ensayadas y recursos técnicos y tácticos que los contrarios no los tengan previstos para poder sorprender y culminar los partidos de forma victoriosa. Con el devenir de las jornadas si he visto evolución en acciones de juego como saques de esquina o falta laterales que han puesto en aprietos al equipo rival. Esta innovación deberá ser constante por parte del líder para que la motivación no decaiga y para que sigan produciéndose los buenos resultados. Incluso, esta innovación debería alcanzar a los entrenamientos, variando su contenido y haciendo que el deportista no se acostumbre a la rutina pues entonces es muy probable que baje su esfuerzo.

Comunicar.

Aspecto clave en la gestión de cualquier equipo. Los mensajes que se transmiten al exterior del grupo deben ser mensajes positivos, constructivos que no señalen o dinamiten la confianza del equipo. En este apartado Fran se ha mostrado ejemplar asumiendo todos los errores del equipo como suyos y defendiendo “a capa y espada” a sus jugadores. De forma interna y por comentarios de jugadores que han compartido vestuario con él me comentan que es muy claro, directo y preciso, elementos fundamentales para evitar malos entendidos y saber qué es lo que el míster espera de mi rendimiento.

Como podéis comprobar los buenos resultados nunca son fruto del azar, hay mucho trabajo “en la sombra” que debe realizarse correctamente para que todo funcione correctamente. En este sentido, siempre desde la perspectiva de observador, el míster de la UDA ha sabido ajustarse a las demandas de lo que su puesto requiere pese a que los resultados no hayan llegado con la celeridad que el espectador demandaba.

 

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