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BLOG #PsicologíayDeporte: ‘Jugador franquicia’ by Francisco Martínez Gómiz

En un deporte colectivo como es el fútbol hay individuales que sobresalen en el grupo. Esas individualidades deben ser gestionadas para que sumen al objetivo común y no dificulten el buen funcionamiento del equipo.

El concepto de jugador-franquicia viene importado de la cultura americana donde cada equipo profesional cuenta con un jugador que es la imagen del proyecto y sobre el que versa los aspectos más importantes del juego. Es decir, oficialmente se le considera el/la jugador/a más importante y sobre sus espaldas recae la responsabilidad de la marcha del equipo. Esta distinción también viene acompañada de las mejores prestaciones contractuales del equipo, es decir, el mejor pagado y el contrato de mayor extensión (algo bueno tiene que tener ser la referencia de tu equipo). Es algo así como el superhéroe, sobre el que los aficionados depositamos nuestra fe para que nos lleve a las cotas más altas.

Nuestro jugador franquicia es Umar Sadiq, máximo goleador de la categoría, tipo alto, desgarbado, con mucha potencia en su juego y con una capacidad para hacer gol fuera de dudas. A mi, particularmente, no es un jugador que me ilusione particularmente porque he visto detalles en el que me han hecho dudar de su compromiso con el proyecto y de la búsqueda del bien común, el del equipo, por encima del bien propio.

Es decir, ha tratado de adueñarse de un penalti que no le correspondía sólo por aumentar las cifras goleadoras, ha tenido opción de dar un pase de gol y ha preferido hacer la jugada individual, cae innumerablemente en acciones de fuera de juego perjudicando la salida del balón y favoreciendo la presión del rival.

Un profe contrastado de la tribu como Manolo Soler lo llama de vez en cuando “Juan Palomo” por el dicho popular y es que hemos visto en más de una ocasión esta versión de “chupón” del jugador.

Pues en el partido contra la Real Sociedad B, cuando más se le necesitaba, con el partido empatado a 1 y tras un par de jugadas sin sentido en ataque, tira un desmarque perfecto, un compañero le pasa el balón y define como un auténtico killer de área. 2-1 y los agobios del partido remiten para los intereses del Almería.

Hasta aquí todo según el guion previsto, es el finalizador del equipo pues su olfato goleador está muy por encima de cualquier otro, no solo en el equipo sino en la categoría. Cuando tiene una ocasión de gol en la que tiene que dar un solo toque al balón suele ser mucho más letal que cuando tiene tiempo de controlar y “pensar” que hacer con la pelota. Es decir, cuando es un movimiento rápido que sólo exige golpeo y colocación de la pelota es mucho más infalible que cuando tiene tiempo de pensar dónde colocar la pelota, en esos casos baja su efectividad.

Pero lo mejor no nos lo había enseñado aún, y es que unos minutos más tarde controla un balón en el pico del área, combina de primeras con Juan Villar y pone un pase de gol (solo empujarla) en lugar de disparar a puerta. Es solidario, su compañero Pozo le reconoce que todo el mérito de su gol es suyo por dar ese pase y…, se le ve sonreir, se le ve complicidad con el equipo, es capaz de alegrarse de que un compañero finalice su jugada con un gol en el marcador.

En deportes colectivos las individualidades tienen que estar al servicio del equipo y no al revés. Todas las habilidades individuales de cada jugador deben sumar para que el resultado final sea positivo. Una actuación individual destacable sin que sirva para ganar el partido no es productivo para el equipo. Es decir, meter un hat trick y que tu equipo pierda 4-3 es completamente improductivo para el equipo.

Y esta parte es la que la que más me preocupaba del perfil de Sadiq, que en innumerables ocasiones ha prevalecido en su cabeza sus números antes que el bien de equipo. Anoche pude ver un cambio, no sólo por el tercer gol, sino porque en una de las últimas jugadas saca un balón de cabeza desde la misma línea de gol cuando Fernando ya estaba batido, el esfuerzo defensivo pasado el minuto 90 de juego y con un gol que hubiera sido intrascendente para la victoria final del equipo me hace pensar que algo ha cambiado en su estilo de juego.

Observaré en los próximos encuentros si sigue esta tónica o sólo ha sido un “flash” puntual. Espero por su bien y por la del equipo, que sea consciente de que si además de su calidad es capaz de repartir juego y de implicarse para que el equipo gane y no sólo él se anote el gol, su carrera profesional va a ser creciente pese a que eso implique que lo podamos disfrutar poco en nuestras filas.

Me da que la dirección técnica está haciendo un trabajo específico con Sadiq en cuanto a conceptos de juego y que este “cambio” tiene que ver con ese trabajo que están haciendo con el desde hace tiempo. Si se mantiene esta inercia todos saldremos ganando, Sadiq seguirá marcando goles porque tiene mucha calidad para ello, sus compañeros se lo pondrán lo más fácil posible para cumplir con esa tarea, estará más involucrado con el equipo, ganaran todos y eso hará que la UDA pueda seguir disputando los partidos con mucha garantía de ganarlos.

Sadiq, nuestro jugador franquicia.

Y tú ¿qué piensas sobre este tema? Me gustará leerte.

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