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Me fui de tema

Con 17 grados de temperatura y una sensación de frío que era difícil de entender, se heló la grada del Juegos Mediterráneos tanto como su trayectoria y su dinámica. En medio de la orquesta de Juan Carlos, que sabe tocar el tambor con la armonía que necesita su grupo para no perder el ritmo, un silencio atronador abrazaba la noche almeriense. El proyectil del mediapunta hizo sonar la alarma a aquellos que dormían con palabras el partido. Fuimos 6.000 en nuestro antiguo teatro de los sueños; ¡6.000! Y eso que el equipo compite y en ocasiones nos da alegrías. Y eso que venía de hacer la machada y ganar en Oviedo.

Es como aquel que abre un bar extraordinario, pone las mejores tapas y comienza a llenar sus mesas como por arte de magia. Pero se va, lo deja en manos de la dinámica y de su encargado. Sin jefe no hay incremento. Es una receta que no hay manera de convertirla en indispensable. Los que nos agarrábamos a los ocho millares de locos que organizaban sus fines de semana en torno al partido del Almería ya no tenemos argumentos. Ya no. Ahora las cifras de aficionados se aproximan a las de aquel Almería que cayó 1 – 6 contra el Racing de Ferrol.

No está mal subrayar lo mejorable y creo que para una empresa siempre es motivo de preocupación el descenso de clientes. No sé cuál será la causa; si los horarios de Tebas, si las apuestas deportivas, si el negocio del fútbol en televisión… La grada se vacía como el fervor desciende. Cabría esperar que una temporada como esta, donde algún que otro rayo de sol se ha colado por entre los nubarrones de los últimos años, el gráfico empobrecido hubiese, al menos, suavizado su caída y las butacas del Mediterráneo hubieran mantenido su calor.

En mi caso tengo opiniones y, como escribo para eso, las exhibo. La ciudad sigue de espaldas a su equipo, al que le ha perdido el respeto y la fe. Falta color en las calles y cercanía hacia la gente. No se aprecian campañas de expansión ni la empresa llega donde se pretende debe llegar. Falta dinamización en los partidos, con un mejor uso del vídeo marcador y mayor y mejor comunicación por megafonía antes del encuentro. Faltan motivos de alegría en los prolegómenos.

No sé si habla mi madurez, que vence a aquel niño que se abonó motu proprio y adquirió la camiseta del Almería con dificultad a principio del presente siglo. Recuperar la sociedad, sus valores, el colectivo y la empatía debe ser nuestra prioridad. Creo en el fútbol, el deporte, como termómetro social. ¿Es esta decadencia la prueba de hacia dónde vamos? Me fui de tema, pero creo que es comprensible.

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